Pero por el contrario, para nosotros los católicos y los primeros protestantes en el sentido de las escrituras este es un momento muy decisivo para entender a María Santísima y su lugar en la Iglesia:
♦ Juan 2,4-5 Y Jesús le dijo: MUJER, ¿qué nos va a ti y a mí en esto ? Todavía no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que El os diga.
♦ Juan 19:26 Y cuando Jesús vio A SU MADRE, y al discípulo a quien El amaba que estaba allí cerca, dijo a su madre: ¡MUJER, he ahí tu hijo! Después dijo al discípulo: ¡He ahí tu madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa.
Ahora, recordemos la escritura en sus momentos cruciales para abordar este tema.
♦ Isaías 7:14 Por tanto, el Señor mismo os dará una SEÑAL: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (Dios con nosotros).
♦ Apocalipsis 12:1 Y una GRAN SEÑAL apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza;
♦ Lucas 1:43 ¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
"Mujer" Antes:
♦ Génesis 3,15 Y enemistad pondré entre ti y la MUJER, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
"Mujer" Después:
♦ Apocalipsis 12,17 Entonces el dragón se enfureció contra la MUJER, y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.
Entonces, cómo nos encontramos nosotros los católicos representados en este asunto cuando llamamos a María MADRE DE DIOS Y NUESTRA? Quiénes son los promotores únicos y eternos de la señal de Isaías para el aun incrédulo pueblo judío? Pero aun hay en la Iglesia quien teme identificar a María como la gran señal del Apocalipsis.
Esto de decirle "mujer" no es un asunto de desprecio. Pensemos, ¿ Él Dios que hasta reconoce la gloria de Salomón Mateo 6:29 quien le fallaría en contumacia desconociendo a la mujer de fe y obediente?. Evidentemente, algo falla en ese razonamiento.
Todo lo contrario, al llamarle mujer, son momentos sublimes en los que María, para el buen entendedor, es categorizada singularmente. En el primero, ella misma incita el inicio de la manifestación pública del Salvador. En el segundo es entregada como madre al discípulo amado, quien le acompañara hasta el final y en persona suya a la Iglesia en un entendimiento congruente y en contexto de la Sagrada Palabra.
No es verdad que tan odioso argumento, más que intentar transmitir piedad, por el contrario más parece heder a azufre?