viernes, 18 de mayo de 2012

VEGETARIANOS y Veganos y la Cristiandad

El vegetarianismo o veganismo es un fuerte tópico por estos días. Muchos practican una forma u otra de estas modalidades alimenticias, obedeciendo algunos a razones de salud y otros por un deseo voluntario de abstinencia de alimentos carnicos o de todo producto obtenido de los animales (huevos, leche, etc). Algunas religiones o filosofías incluso también contemplan el vegetarianismo y esto es perfectamente aceptable en ambos casos por cuanto es concerniente a una decisión personal y como tal respetable, por cuanto a que no expresa forma alguna de maldad.
Sí usted practica el vegetarianismo, bien por usted. Por salud, solo lo invito a procurarse una dieta balanceada aun con alimentos de origen vegetal para que no incurra en carencias alimenticias básicas. Este artículo claramente no está dirigido como crítica a quienes siguen esta práctica como estilo de vida o lo tengan como filosofía personal.

Pero el problema es diferente cuando el tema es llevado por algunos al plano concerniente al judaismo y el cristianismo, pretendiendo aclamar que las Sagradas Escrituras tienen implícito el vegetarianismo como la conducta alimenticia regular y permitida por Dios, insinuando de paso además que no debe haber uso alguno de animales para las labores domésticas o de producción alimenticia.
Yendo más allá, algunos (cristianos evangélicos y personas particulares de todo credo), insinuan que el mismo Jesucristo o los apóstoles eran vegetarianos, haciendo duras y groseras críticas a los cristianos por el hecho de comer carnes según ellos en contra de las escrituras, y tratando de imponer este ideal suyo de una manera forzosa y estableciendo unos juicios claramente desmedidos. Otros ven la Biblia como un libro falso, por cuanto se opone a su percepción personal acerca del tema.
Pero qué nos dicen las escrituras verdaderamente frente a este ahora nuevo y polémico tema?

En el libro del Génesis el Señor establece los animales como una ayuda para el hombre.

Génesis 1:28Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.

Génesis 2:18 Y el SEÑOR Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea. Y el Señor Dios formó de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría; y como el hombre llamó a cada ser viviente, ése fue su nombre.

Posteriormente, y tras el diluvio se observa el primer permiso explícito de Dios sobre el consumo de los alimentos animales, más allá de solo ser criaturas a su servicio y es sabido que esto fue conducta regular del pueblo de Dios en adelante aunque con algunas regulaciones establecidas posteriormente en la ley levítica (Levítico 11).

Génesis 9:3 Todo lo que se mueve y tiene vida os será para alimento: todo os lo doy como os di la hierba verde.

En el libro del Éxodo hay una precisión específica a mencionar y es que se instituye por el mismo Dios la celebración de la pascua y la práctica es sabido, incluía el requerido sacrificio y evidentemente el consumo del cordero pascual

Éxodo 12:8-11 "Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas. No comeréis nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas. Y no dejaréis nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemaréis en el fuego. Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua del SEÑOR".

Hace además el Señor, conservando también un sentido religioso, advertencias especiales permitiendo abiertamente la carne para consumo en el libro del Deuteronomio.

Deuteronomio 12:15.20-21 Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo, según la bendición que el SEÑOR tu Dios te ha dado; el inmundo y el limpio podrán comerla, como si fuera de gacela o de ciervo. Cuando el SEÑOR tu Dios haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y tú digas: Comeré carne, porque deseas comer carne, entonces podrás comer carne, toda la que desees. Si el lugar que el SEÑOR tu Dios escoge para poner su nombre está muy lejos de ti, entonces podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que el SEÑOR te ha dado, como te he ordenado, y podrás comer dentro de tus ciudades todo lo que desees.

Ahora, alguno insinuará que esta es una conducta para atender los pertenecientes al pueblo judío como seguidores de ese pacto de Dios y que tras la venida de Cristo la pascua ya no sería necesaria y por tanto el sacrificio de animales y el consumo de carnes quedaría implicitamente abolido. Analizaremos entonces lo que nos dice el Nuevo Testamento con respecto al consumo de animales.

Bien sabemos que la pascua fue celebrada en tiempos de Cristo y al menos 3 veces durante su vida pública, en las que no se narran diferencias específicas o señalamientos negativos de Cristo con respecto al ritual judío. Es sabido que escogió a varios de sus discipulos que eran pescadores (Lucas 5:4 / Mateo 4:21)y que favoreció 2 veces pescas milagrosas una antes y una después de su resurrección y posteriormente invitándo a los discipulos a comer (Lucas 5:6-7 / Juan 21:6-13).
El mismo Cristo comería con ellos del pescado después de la resurrección, de paso mostrando que él mismo no era solo un espíritu viviente sino que había efectivamente resucitado también en su cuerpo (Lucas 24:40-43).

Más aun, al mismo Pedro le fue revelado en un éxtasis, que las viejas prohibiciones sobre los alimentos animales habían terminado:

Hechos 10:10-16 Tuvo hambre y deseaba comer; pero mientras le preparaban algo de comer, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto y un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas; había en él toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra, y aves del cielo. Y oyó una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Mas Pedro dijo: De ninguna manera, Señor, porque yo jamás he comido nada impuro o inmundo. De nuevo, por segunda vez, llegó a él una voz: Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro. Y esto sucedió tres veces, e inmediatamente el lienzo fue recogido al cielo.

Esto confirmaría lo que el mismo Señor habría dicho anteriormente en Marcos 7:19 donde él mismo había declarado puros todos los alimentos.

La Iglesia evidentemente enseña que debe haber un respeto por la creación y un uso razonable de la misma, lo cual también se opone a prácticas desmedidas de sacrificio o de brutalidad hacia los animales :
El respeto de la integridad de la creación
CIC 2415 El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (cf Gn 1, 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (cf CA 37-38).
2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri.
2417 Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen (cf Gn 2, 19-20; 9, 1-4). Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales son prácticas moralmente aceptables, si se mantienen en límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas.
2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.
Los humanos tienen pues de la voz de Dios, autoridad de tomar de todo alimento, sea animal o vegetal y exigir tanto como respetar los gustos, las opciones y las necesidades alimentarias propias y de los demás. Los cristianos además debemos de vivir confiadamente de nuestras libertades atendiendo a las palabras de San Pablo: que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo (Colosenses 2:16).


1 comentario:

  1. La Iglesia Catolica siempre esta y estuvo en contra de lo cambios sociales que buscan un bien, estuvo en contra de quienes profesaban que los indigenas americanos tienen alma, esta en contra del respeto a la naturaleza y animales (es posible alimenatrse bien sin asesinar animalitos), critico peliculas como Avatar que buscan que el hombre cuide el medio ambiente y en el Vaticano sigue favoreciendo el machismo y el apoyo al ms fuerte. Lo catolico es el status quo, la verdadera busqueda de la verdad esta fuera de esta organizacion italiana.

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