miércoles, 26 de septiembre de 2012

SANTOS. Comunión de los Santos (Perspectiva Judía)

Es de entenderse, que la enseñanza bíblica cristiana, ante todo, presenta un sustento pleno tras la venida de Cristo y la revelación del Nuevo Testamento, que presenta, en el asunto de la intercesión de los espíritus de los fallecidos, una clarísima aclaración de esta antigua, pero aun difusa doctrina para el entender judío.
Para entender y tener clara la visión cristiana de tan álgido asunto sugiero antes que nada revisar el documento: SANTOS. ¿Interceden? (La Comunión de los Santos) y el enlace dado al final.

Y aunque innecesario dada la suficiencia del Nuevo Testamento en esta materia, pero válido por cuanto a lo que de explicar el tema se refiere, tambien puede observarse la concepción de dicho tema desde una perspectiva judía ANTIGUA Y ACTUAL, diametralmente opuesta al catolicismo, pero explicada con bases escriturales en la Torá y con algunas aclaraciones rabínicas antiguas.
Esta doctrina, aclarada ampliamente en el Nuevo Testamento, y definida dogmáticamente bajo el término "Comunión de los Santos" algunos cristianos desafortunadamente la malentienden por idolatría y descartan la revelación cristiana a priori, haciendo un uso aislado y no en su contexto de citas bíblicas, enseñadas a repetición por muchos años.

A continuación dejo dos artículos tomados de forma textual desde fuentes judías anti-católicas de referencia universal:

1.

¿Es correcto pedir a un tzadik fallecido que rece por nosotros?

¿Por qué se permite rezar en el Ohel del Rebe para que interceda a nuestro favor?

Pregunta:
Siempre tuve la impresión que el judaísmo no cree en los intermediaros entre Di-s y el hombre, y rezarle a los fallecidos es blasfemo y prohibido por la Tora. ¿Por qué entonces se permite rezar en el Ohel del Rebe para que interceda a nuestro favor?
Respuesta.
Si, el judaísmo a veces abarca este tipo de contradicciones. Por un lado tenemos una conexión directa con Di-s que no da lugar a ningún tipo de intermediarios y al mismo tiempo, desde poscomienzos de nuestra nación persiste la costumbre de pedir a hombres y mujeres justos para que intercedan en nuestro beneficio.
El pueblo judío en muchas ocasiones recurrió a Moshe para que interceda frente a Di-s en y Moshe acepto este pedido. El hecho que estamos acá es la prueba que Di-s avaló este sistema. El Talmud (Baba Batra 116ª) nos dice que “Si hay alguien enfermo en tu hogar, ve al sabio de tu ciudad y pide que rece por el. Sin duda que cada uno debe rezar por si mismo y por su familia, y cuando uno se entera que hay alguien enfermo debe pedir y rezar por su curación. Pero también debemos recurrir al sabio.
Lo mismo ocurre con visitar tumbas: Por un lado la Tora nos ordena no “Rogar a los muertos”. Esto esta enumerado entre las “abominaciones” que eran comunes a los antiguos habitantes de Canaan antes que nosotros la habitemos. Y al mismo tiempo hay una antigua y popular costumbre de visitar las tumbas de los justos y orar en ellas.
¿Cuan antigua es esta costumbre? La Torá nos cuenta que Caleb, uno de los 12 espías que Moshe envió a la Tierra de Canaan, hizo un desvío ha la ciudad de Hebron. ¿Qué tenia que hacer en la ciudad de Hebron? El Talmud nos cuenta (Sota 43b) que el quería rezar en las tumbas de nuestros patriarcas Abraham, Sara, Isaac, Rivka, Iaakov y Leah que están allí enterrados. El pidió misericordia por su alma y ser salvado de las decisiones negativas de los demás espías.
El Talmud nos dice que en los días de ayuno es propicio visitar el cementerio(Taanit 16a).. ¿Por qué? Como todas las enseñanzas del Talmud (todas las enseñanzas judías en realidad), hay dos opiniones para ello: Una, simplemente para recordarnos nuestra propia mortalidad, la visión de una tumba nos hace reflexionar sobre nuestra limitada existencia y sirve para despertar a quien esta satisfecho y demasiado seguro de si mismo.
La segunda razón es para pedir a las almas de los justos enterrados en ese lugar para que intercedan por nosotros. Incluso el Zohar dice, “si no fuera por la influencia de las almas que residen en el mas allá, nuestro mundo no duraría ni un momento”.
¿Por qué entonces esto no es considerado “rogar a los muertos”? ¿Y por que pedir a un Tzadik , vivo o muerto, que interceda en nuestro favor no es considerado tener intermediarios entre Di-s y nosotros?
Esta misma pregunta fue formulada por la máxima autoridad halajica del siglo diecinueve, Rabi Moshe Shik (más conocido como el “Maharam Shik”) alumno del Jatam Sofer.
El explica lo siguiente:
Un judío no puede tener un intermediario, no puede haber nada entre el judío y Di-s.
De todas formas, como explicamos previamente, esta permitido que un judío le pida a otro judío que actúe como intermediario entre el y Di-s.
El Rab Shik explica esta aparente anomalía en nombre de su maestro el Jatam Sofer:
Cuando un judío se acerca a su prójimo para contarle el dolor por el que está sufriendo, el otro siente el dolor como propio. Ahora los dos deben rezar. El judío no siente que esta rezando en merced de “otro”, esta rezando por si mismo.
En otras palabras, los judíos somos considerados un solo cuerpo. Si el dedo pequeño del pie duele, necesitamos la cabeza y el corazón para que lo ayude. Del miso modo si yo estoy pasando una necesidad, tengo el derecho a recurrir a todo judío – especialmente aquellos que son considerados cabeza y corazón de nuestro pueblo- para que recen por mi. Porque si a un judío le duele algo, a todos nos duele.
El Rab Shik extiende este concepto a los difuntos también. Según el Talmud y el Zohar, las almas de los justos, que expiraron de este mundo siguen en contacto con sus alumnos y familiares y se preocupan por su bienestar. Nuestro pedido para que intercedan en nuestro beneficio es incluso a veces más efectivo que nuestras propias plegarias, ya que a veces nosotros mismos no somos concientes de la seriedad y magnitud de nuestros problemas debido a la limitada perspectiva que tenemos en este mundo, ellos que gozan de una visión más elevada pueden percibir la realidad de las cosas.
Rezar en una tumba no implica “rogar” a nadie. No le estamos pidiendo al difunto que se levante de su descanso y aparezca frente a nosotros. Ni estamos, Di-s no permita, rezándole a los difuntos. Eso sin duda esta prohibido. Pero si podemos conectarnos con ellos ya que en esencia cuando hablamos del alma, somos todos uno.
Simplemente estamos expresando nuestra convicción que los justos en realidad nunca desaparecen, nunca nos desconectamos de ellos y ni siquiera la tumba puede evitar que nos conectemos con nuestro gran maestro y con esta alma justo. Del mismo modo que este tzadik se preocupó y ocupó de otros durante toda su vida – no como “otros” sino como se ocupó de su propia alma – ahora también, nada a cambiado el sigue sintiendo tu dolor y reza por ti.
El Zohar declara lo siguiente, el tzadik esta con nosotros todavía más que antes. Durante su vida el justo estaba confinado a los límites del cuerpo físico. Ahora trasciende todo este tipo de limitaciones. Pero nunca abandona su preocupación por la situación de otra alma, no importa donde se encuentre ese alma. Del mismo modo que durante su vida no reconocía las limitaciones de “Tu y yo” (somos todos uno) ahora también puede ignorar las limitaciones de vida y más allá.
Esta es la principal razón por la cual visitamos las tumbas de los justos para pedirles que intercedan en nuestro favor. Y en la práctica es una costumbre muy común de todas las comunidades judías alrededor del mundo.

Tomado de:
http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1705776/jewish/Es-correcto-pedir-a-un-tzadik-fallecido-que-rece-por-nosotros.htm

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 2.
 judíos preguntas respuestas mashiaj hamashiaj fiestas jaguim shabat shabbat rezos plegaria Dios Pregunta: Apreciado Maestro:

En el judaismo se puede pedir la intersección ante Dios de hombres fallecidos que han tenido una vida santa?
Ramiro A.
Ecuador
(Deben incluir en todos sus mensajes para nosotros su nombre completo, el nombre de la ciudad y país donde vive)
Shalom.
Gracias por participar.
Por intersección supongo que quiso decir: intercesión, es decir la participación y mediación para conseguir algo.
Si esto es lo que quiso preguntar, la respuesta es que, la conexión entre la persona (de cualquier procedencia, sea judío o gentil) con Dios es directa; sin intermediarios de ninguna especie.
Lo único que se precisa para comunicarse con Él es el deseo firme de hacerlo, y la sinceridad y pureza de corazón.
Tal como está escrito: "Cercano está el Eterno a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de verdad." (Tehilim / Salmos 145:18).
Sin embargo, el recurrir a tzadikim, personas de una conducta intachable, para que ellos recen por uno, es una práctica antigua, tal como testimonia nuestro libro consagrado: "y dijeron al profeta Irmiá [Jeremías]: –Por favor, llegue nuestro ruego a tu presencia, y ora por nosotros al Eterno tu Elokim, por todo este remanente... para que el Eterno tu Elokim nos enseñe el camino por donde debemos ir y lo que hemos de hacer." (Irmiá / Jeremías 42:2-3).
¿No contradice esto aquello de que uno reza directamente a Dios sin intermediarios?
¿Qué necesidad hay de pedir a un tzadik para que rece por uno, si se cuenta con 24 horas de conexión directa con el Eterno?
La respuesta es sencilla.
Se recurre a un tzadik al menos por tres motivos:
  1. La persona justa está menos atada por el pecado y el vicio de lo pasajero; por lo cual sabe conectarse con Dios de una manera más veraz y firme, más "de verdad" según dijera el salmo.
    La concentración de un tzadik a la hora del rezo, suele ser inmensa, casi un vínculo imperturbable.
    Así que, es muy probable que el rezo del tzadik tenga una fuerza que la persona menos cultivada espiritualmente (aún) no ha alcanzado.
    Es como si le pidiéramos a un hombre muy fornido que levantara un peso que es excesivo para nosotros, pero ligero para él.
    Este pedido no debe servirnos como excusa para abandonarnos a la pereza y a confiar en un ser humano (en este caso, el tzadik) en lugar de esforzarnos y confiar en Dios. Sino como ocasión especial, en la cual excepcionalmente precisamos ayuda. 
    Es decir, como un método extraordinario.
  2. Para que la persona justa enseñe la manera correcta de dirigirse al Eterno; ya que no toda palabra ni todo gesto que se eleva a Dios son apropiados.
    El justo, por sus cualidades personales y especialmente por sus estudios, es más conocedor de lo que es pertinente y qué no lo es. Y es más apto para reconocer qué vale la pena ser pedido en cierto momento, y qué es accesorio.
  3. Para que el tzadik sirva de guía e inspiración personal. El tzadik es un ser humano común y corriente, solamente que ha alcanzado un alto grado de espiritualidad por medio de la práctica de los preceptos y el esmerado estudio de Torá. Por lo cual, cada persona que recurre al tzadik debería hacerlo con el objetivo de aprender del maestro que todos y cada uno de nosotros podemos superarnos, trascender nuestras limitaciones, crecer en pos de la eternidad.
    Relea el pedido que le hicieran al profeta (en lo que citamos un poco más arriba) y descubrirá que este es el objetivo de pedir un rezo al tzadik.
Por lo explicado, el rezo a solicitud por parte del tzadik sirve para que los que hicieron el ruego reconozcan que: "conforme a todo aquello para lo cual el Eterno tu Elokim te envíe a nosotros, así haremos." (Irmiá / Jeremías 42:5).
Y así aprendan a estar más próximos al Eterno, es decir, a ser mejores personas a través del cumplimiento de los mandamientos.
En el caso de un tzadik fallecido, la cuestión es semejante.
Se le reza a Dios, y sólo a Él.
Pero, se tiene presenta al tzadik, ya que para los que así hacen (yo no me incluyo), se espera que la memoria del difunto maestro justo sirva como modelo y aliciente para el esfuerzo de autosuperación y crecimiento a través de las sendas de la Torá. Pues, si el maestro vivió una vida de dignidad y justicia, su muerte también las posee; y sigue sirviendo como ejemplo para sus continuadores.

Tomado de:
http://serjudio.com/rap1501_1550/rap1512.htm

Sin más que decir, es posible verse que el concepto de la comunión espiritual, siempre estuvo vigente en la tradición oral y escrita judía, y de manera contundente esta resulta aclarada posteriormente por los escritores sagrados cristianos en un entendimiento más sublime y patente de la visión beatífica. Esto sin hacer ningún desconocimiento de la única mediación de Cristo, malentendida por tantos.

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